Bájate del Cerro del Confort. (Mc 9, 2-10)

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San Pablo en su carta a los Romanos nos invita no busquemos la Fama, Poder, Gloria. 

¿Hoy es un bello día para iniciar diciendo: El Señor es mi luz y mi salvación; cuánto nos falta para que esta respuesta sencilla y cargada de CONFIANZA en el Señor se hagan realidad, sin duda alguna en el libro del Génesis podemos ver cómo Dios invita a Abraham a que tome a su hijo Isaac y lo ofrezca en sacrificio por amor al Señor, y vemos como no duda en hacerlo, hoy me atrevo a preguntarte y a cuestionarme lo siguiente:

¿Estarías dispuesto como Abraham a sacrificar lo que más quieres si Dios te lo pide?

¿Confías en las palabras del Señor?

 No obstante, el hombre de hoy, se hace sordo a la voz del Señor, sigue sus propios intereses por eso san Pablo en su carta dirigida a los Romanos nos hace una invitación a cada uno de NOSOTROS, nos invita a que no busquemos la FAMA, PODER, GLORIA, EL SER MAS QUE EL OTRO, porque con eso en lugar de acercarnos al Reino de Dios nos vamos alejando y desviando de lo central que es el SEGUIMIENTO del Señor Jesús, es decir a que CONFIEMOS en el Señor, que si él está con nosotros nada nos puede ir mal. Recordemos lo que aprendimos en el Catecismo, ¿cuántos son los enemigos del alma?; son tres: MUNDO, DEMONIO y CARNE; pues bien el mundo nos enajena, nos hace incapaces de relacionarnos con los demás,  pues al proponernos varias herramientas nos obliga a que menospreciemos al hermano que camina mano a mano conmigo sin importar que con tal de obtenerlo acabemos con la vida, es TIEMPO de CONVERSIÓN de volver a Dios, es un tiempo para que analicemos cómo me encuentro conmigo mismo, ¿soy capaz de responder al Señor en medio de este mundo que nos aleja de Dios con el ruido, que no permite que escuchemos la voz del Señor que nos habla día a día?.

 

Eso sin duda queridos hermanos queda más claro en los relatos de los  Evangelios, en donde el Señor llama a los que él quiere, no eres tu quien lo elige, sino él quien nos invita a seguirlo, Pedro, Santiago y Juan, van con el Señor, lo acompañan en ese momento de oración que Jesús tiene con su Padre y tal es este diálogo que el Señor cambie delante de ellos, y los discípulos sorprendidos, todavía no les cae el veinte se quedan asombrados de esta dicha que el Padre Celestial les permite; esta dicha es ver conversar a Jesús con Moisés y Elías, los dos figuras claras en la historia de la Salvación uno representando a la ley (Moisés) y el otro a los profetas (Elías); ante esto Pedro le sugiere quedarse en ese lugar, pues se sienten cómodos, están maravillados con lo grande que es Dios, pero, cuántas veces  no queremos quedarnos en la comodidad, en el confort, es decir, con tal de evitar problemas y olvidarnos un poco del ruido y negar la realidad busco alejarme y busco a veces salirme y no encontrarle una solución a mis problemas, a VECES NOS CONVERTIMOS EN OTRO PEDRO, que mira, se siente seguro y no quiere volver, HERMANO ¿cuántas veces no te ha sucedido esto?, ¿cuántas veces nos hemos sentido a gusto, y vamos haciendo nido y evitamos la realidad, por miedo, por temor?. Basta ya de esto, por eso después de que los discípulos contemplan esto, Dios los llama y les dice ESTE ES MI HIJO, EL ESCOGIDO, ESCÚCHENLO, es escuchar a Dios, no a personas que a veces no nos guían con prudencia, no creernos Mesías, ni salvadores de todo el mundo, la respuesta está muy clara, CONFIEMOS EN JESÚS, CONFIEMOS en el Hijo de Dios y escuchemos, atrevámonos y bajemos de esa nube de confort, de comodidad, de placeres,  de que todo lo tienes seguro porque te sientes apadrinado, RECUERDA, el SEÑOR JESÚS es el que te elige, el que te invita a seguirlo y confiar en él. Así que ya lo sabemos, SACERDOTES, SEMINARISTAS, RELIGIOSOS, RELIGIOSAS y LAICOS, no busques la comodidad, ni los placeres, no te sientas seguros con tener padrinos poderosos, mira que ya lo dice nuestra Madre Santísima en el Magníficat, “derribó a los poderosos de sus tronos”; cambiemos nuestra actitud, enmendemos nuestros errores y no juzguemos a los demás por eso te lo digo hermano y hermana; escucha la voz del pueblo que hoy nos dice: BAJA DEL MONTE DE LA COMODIDAD Y DEL CONFORT y DEDÍCATE A SERVIR A TU SEMEJANTE.

 

Por eso recordemos: El Señor es mi luz y mi Salvación, hoy hay que empezar a servir a los demás despreciando los placeres.

 

Por: Juan de Dios Castillo Encinas, Seminarista 

Fuente: Catholic.Net 

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